Experimentos & Diseño es un pequeño blog sobre diseño gráfico y otras variantes en el que encontrarás algunos recursos de utilidad entremezclados con unas pocas entradas offtopic del autor.


Diario de un Snowboarder de palo

Publicado en idas de pinza y fechado en: 25th / abril / 2009.

Hace ya casi tres meses que fui a por primera vez a hacer snowboard. No era la primera vez que tocaba la nieve, ni la segunda. Era la cuarta. En Sierra Nevada había estado un par de veces antes, una cuando era un enano y solo sé lo que me han contado (no quise tocar la nieve), y otra hace más de cinco años en la que tampoco tuve mucho contacto con la nieve. Unas cuantas bolas que nos tiramos mi primo y yo, fin. El año pasado fui de viaje de fin de curso con mi antiguo instituto a los Pirineos de Barcelona. Alli tuve un poco más de contacto con la nieve, pero fue un poco desastre porque yo llevaba un chandal y zapatos de deporte, y estuvimos haciendo senderismo. Se me congelaron los pies.

Este año ha sido cuando… he conocido la parte realmente excitante que la nieve puede ofrecer. Por suerte en mi nuevo instituto el departamento de Ed.Física prepara todos los años una excursión a Sierra Nevada con el fin de aprender a hacer snowboard. La excursión pintaba bien, 300€ con hotel, snowboard, botas, monitores y forfait. Casi todo incluido. A mi la idea me encantaba, y al principio todo el mundo decía que sí, snow a tope. Al final resultó que solo quedamos 4 colegas (los demás desconocidos), pero aún así fuimos.
Y empiezas a flipar con los vídeos de youtube, a informarte sobre las pistas, ver fotos, y pedir prestada ropa de nieve. Mi hermana que fue una aventurera en su tiempo me prestó lo más esencial. Coges el autobus y tirando pa la sierra.

Cuando llegué todo era un caos. Nos tuvimos que poner la ropa de snow en la calle, ya que no podíamos cambiarnos en el hotel. Un gran rato esperando para que todos los compañeros consiguieran su par de botas y la tabla. He aquí otra gran cuestión: ¿soy goofy o regular? Pues ni idea. Al final resulto ser goofy, por las buenas o por las malas. Conseguí mi par de botas (una de ellas estaba jodida y no podía atarme bien los cordones) y conseguí mi tabla, la número 19 que aún recuerdo (la cual también estaba jodida y al tercer día me di cuenta de que no fijaba bien el pie delantero). Llegamos al hotel, con la ropa de snow puesta y un calor enorme, y nos dicen que dejemos todas las maletas en una habitación. Pff, aquí hubo un caos enorme, gente por los pasillos con las botas puestas, el calor que no se aguantaba, yo dentro de la habitación de las maletas poniéndome las botas, la crema solar.. En fin, pasó todo y nos piramos para el telecabina. Allí recogemos los forfait, y nos dan una charla sobre blablabla blabla blabla. Subimos hasta el punto de encuentro, nos asignan nuestro monitor, Peter, y zas, nos toca aprender lo básico. Amarrarnos el snow, desmontar del telesilla, impulsarte con un pie, etc…

Ese día fue horrible. Además de que justo después de la hora de comer empezó una tormenta de nieve que me congelaba las gafas y no veía una puta mierda, el monitor nos puso a bajar en tabla y subir andando un pequeño tramo de la pista de borreguiles. Para aprender lo básico, el frenado y la pluma, decía. Digo que fue horrible porque subir andando la pista con el snow y toda la tormenta de nieve te dejaba muerto. Al final mereció la pena porque avanzamos un montón.
Tuvimos un poco de tiempo para ver la ciudad de borreguiles a la hora de comer, y joder que encanto. Una ciudad llena de casitas de madera todas con mucha nieve y mucho ambiente de esquiadores y surfeadores (que así se llaman a los snowboarders en español). Love it.

Los siguientes días estuvieron perfectos. Sin nubes, sin viento, sin nieve por los aires… todo limpio y liso. Las pistas estaban con un nivel de nieve impresionante (según lo que me dijo Peter, hacía años que no había tantos kilómetros de pista esquiables). Peter se dió cuenta de que nos habíamos picado, y nos metió por pistas mas chungas, de las cuales no recuerdo el nombre. Solo sé que cogíamos un telesilla que era acojonantemente largo, y nos dejaba muy muy arriba. Desde ahí bajábamos, pasábamos de largo por el snowpark y cuando terminábamos esa pista continuábamos por el río. El río sí que era flipante. Yo me caía cada dos por tres, pero aún así molaba cacho cuando empezabas a controlar el snow y te marcabas giros de backside combinados con frontside. Flipe total. El último día fue matanza. Yo estaba agujeteado al máximo, y solo quedábamos dos colegas en el grupo. Para nivelar, se habían acoplado dos “palilleras” (con esquiis) al grupo que controlaban bastante. Peter, que no es tonto, solo tenía ojos para ellas, y los dos colegas novatos ibamos acojonados vivos. También fuimos al snowpark e intenté saltar por una rampa, casi me rompo la muñeca. Lo que digo, una matanza. Para rematar el día, debíamos volver a borreguiles por el río, pero me perdí y volví por mi cuenta. Me asusté un poco al principio, pero encontré a mis compañeros rápido. Nadie me dijo nada.

Y se acabó. Fueron unos intensos días en los que me lo pasé verdaderamente bien, no sólo por haber estado haciendo snow por primera vez, también porque era un como un mundo nuevo que nunca antes había conocido. El paisaje, la ciudad, el ambiente… Lástima que apenas tenga fotos, la próxima vez me cargo la cámara si hace falta pero de allí no salgo con menos de 100 fotos.

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